Miércoles, 22 de febrero de 2006
Por qué tantos no pueden entender que las palabras sobran cuando no aportan nada, y creen que quien guarda silencio se rinde, no sabe, o no le interesa

En silencio escuché a la editora fregándome la vida, porque escribí un artículo que no alaba a su político favorito. Por no haberlo leído lo colgó en la edición. Va a hablar con el director. Si la nota no va, reúno 10 bombas molotov, y luego le meto candela a la sala de redacción con la editora adentro. O no. Mejor que la lleven a la horca.


En silencio escuché a 4 paisas (una gente de mi país que se sienten más superiores que los nazis) jodiéndome porque nos metieron 3 goles. Estos mequetrefes no cayeron en cuenta que el balón nuca entró por donde yo estaba sino por el lado de ellos. Pero como eran muchos, entonces el malo vine a ser yo. Les hubiera rota esa cara. Pero no.

En silencio escuché al director de seminario, que nos pide mil cosas cuando ni él mismo tiene claro para dónde va esta vaina.



En silencio escuché todo el día a La Niñita. Es consentida, inmadura y caprichosa. Es la primera persona menor que yo que me trata como si fuera menor que ella. La quiero, y es como una bebita que me patea mientras yo la llevo cargada y la protejo. Y sobre todo: es buena. En silencio medito cada día en lo buena que es. Es posible que mañana, por las vueltas que da la vida, no la vuelva a ver. No importa. La quiero, y no podría nunca hacerle daño.

En silencio escuché a mi papá hablar sobre la esperanza de que todo mejorará pronto. Él es la última persona de la que esperaría algo así. El sólo hecho de que lo haya dicho ya es una muy buena noticia.

En silencio, presencio el camino a mi autodestrucción por causa de mis graves errores. En silencio, veo sin embargo como siempre hay una mano poderosa que se extiende y me toma con cariño para no dejarme caer en el abismo.

En silencio abro mis ojos cada día sabiendo que no soy digno de vivir, y que luciré robusto, aunque en mí no haya nada bueno. Así que mi vida sigue, pero la culpa arruina una felicidad que podría ser completa.

En silencio estuve ahí, viendo cómo tres buses pasaban repletos y no me recogían hoy. Aunque en mi mente no estuve tan en silencio. Al final no llegué tan tarde.


En silencio escribo este post, con un aliento que no sé de donde viene, y que me permite seguir viviendo. Si no fuera por ese rayo de luz, mi vida se hubiera cortado hace mucho. En silencio, hubiera dejado que ella cortara mi vida. No moví un dedo, y si por ella hubiera sido, que me devorara el tigre.


Pero no lo logró. Sobreviví. Y ahora soy más fuerte porque ya sé quién es el dueño de mi destino. En silencio, le digo a todo mundo, que ahora las cosas son a otro precio.

¿Oíste? A otro precio. Qué alegría. Jeje. (Pdta: otro día escribiré con gran pesimismo. Pero hoy no tengo ganas)
Por: Leopoldo Yerbabuena | Conflicto de Equívocos | Comentarios (2) | Referencias (0)
rico que la quieras,y mas si es menor que tu.rico tambien por que segun tu yo soy la mujer mas macabra,calculadora y mala,te felicito por eso. Que pesar que tu... bus no te recoja
tu prima | 28-02-2006 09:55:31
¿cómo que en ti no hay nada bueno? ¡borra la culpa por favor! es el peor de los enemigos...
todos escondemos un lado oscuro... somos lo bueno y lo malo... y hay que aprender a quererse con todo.
abrazo grande
audrey | 01-03-2006 05:38:42
Un año después, este blogger sigue por una estrecha senda el camino de la esperanza
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